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lunes, agosto 04, 2008

NO NOS CONSTA

–Oítes Tola, ¿vites que las Far repitieron que no piensan dejar las armas?

–Es que no les estamos pidiendo que las dejen sino que no las usen.

–Bendito siá mi Dios… Quiere decir que tendremos guerrilla y Uribe pa rato.

–El yin y el yan.

***

–Te digo enteramente querida que ya ni provoca hablar de la guerrilla.

–Hablemos de cosas más agradables, por ejemplo de Valencia Cossio… ¿Cómo te pareció el borrador de Reforma a la Justicia?

–Lo han criticado mucho: que es un maquillaje mal hecho.

–¿Y qué se puede esperar de Fabio, que no es capaz de maquillarse ni él?

***

–Lo que este país necesita es que la justicia funcione, porque aquí hay mucho pícaro… ¿Supites Maruja de esos contratistas que reparaban torres voladas por la guerrilla y que ellos mismos les pagaban a los guerrilleros pa que las tumbaran?

–Claro, que los pillaron porque en las cotizaciones ofrecían descuento por docenas.

***

–Ole vos, ¿y cómo va el paro de camioneros?

–Dejá la bulla, que no veo la hora de que se acabe ese bendito paro… Ahí tengo en la casa a mi hijo Lisímaco, el que maneja tratomula, que se desespera de balde y empieza a caminar por la casa como si andara por carretera: me estorba y me tira el humo, me frena en seco por detrás, me adelanta en curva, me invade el carril…

–En todo caso ese paro va pa largo porque los camioneros ya recibieron el apoyo de la campaña “Vive Colombia, viaja por ella”.

***

–Contame Maruja, ¿por qué en Colombia no pelechan los trenes?

–Porque los vendedores de camiones son más poderosos que los vendedores de hojaldras y tortas de pescao.

–No me hagás tragar saliva… Me acuerdo cuando estaba el Ferrocarril de Antioquia, que íbamos de Medellín a Puerto Berrío y pasábamos por esos pueblos calientes, que güelían a tamarindo y a fiambre en hojas de plátano.

–Y esa emoción de pasar por el túnel de La Quiebra, una esperando que en la oscuridá el novio le robara un beso.

–Hum, sería la única forma de que Ananías te diera un pico, aprovechando las tinieblas.

–Ajualá el prósimo Presidente de Colombia, o sea el candidato de las Far, o sea Uribe, se conduela de los viajeros y les recupere el tren.

***

–Tola, nosotras aquí tan añorantas y acordate que no hemos diligenciao la Planilla Única.

–Deberíamos hacer como hizo Fulvia, la vecina mía… ¿Te acordás de Fulvia?

–¿Cuál viene siendo Fulvia?

-Pues Fulvia, la churrusca que traía mercancía de Maicao… Que se pintoretiaba demasiado, que por la noche se tenía que despintar con soplete.

***

–Ah claro, la que tenía familia en La Guajira… Ve Tola, hablando de La Guajira, ¿será cierto que la base militar de Estados Unidos en Ecuador la piensan trasladar pa La Guajira?

–Yo no creo… Donde Uribe deje poner una base gringa en ese desierto, se le arma un tierrero.

***

–¿Qué me ibas a contar de Fulvia?

–¿Qué cosa?

–Estábamos hablando de la Planilla Única y vos dijites que hiciéramos como hizo Fulvia.

–Ah, ya… Figurate que Fulvia no fue pendeja y no se puso a carajiar con filas ni pines y mejor se afilió a la EPS del Indio Amazónico.

–No fregués, ¿es buena?

–Quizque la berriondera: que uno ni siquiera tiene que pedir citas porque el Indio le reza desde la EPS… Y que no recetan pura loratadina, como en las demás, sino yagé, uña de gato, rosa mosqueta, baños de ruda… talismanes. Y lo mejor: dan garantía y le entregan al usuario un monigote del Indio, de modo que si incumple no hay que entutelar sino que uno mismo le clava agujas.

Tola y Maruja

Tomado de: El Espectador

sábado, febrero 16, 2008

Tola y Maruja


— Gracias Maruja por acompañame a poner el denuncio por la tumbada que me pegaron en esa tal “pirámide”.

— Gracias las que hace un mico… Pero Tola, no me cabe en la cabeza que vos tan vieja te dejés dar en la nuca, sabiendo que todos los noticieros alvirtieron de ese tumbis.

— Como una ya no cree en los medios.

— ¿Y cuánto perdites?

— Los ahorros de toda mi vida.

— Ah, menos mal fue poquito.

~~~

— Estoy que me condeno de la ira por haber sido tan jiquerona.

— ¿Y cómo se llamaba la tal pirámide?

— Dejá la bulla Maruja que si te digo el nombre me vas a dar una trompada por pendeja.

— Decí tranquila, que no te pego.

— Inversiones También Caerás.

— ¡Ay Tola! Sin palabras… Me dejates muda… No coment.

~~~

— Yo llevé confiada mi plata porque vi varios policías haciendo fila.

— Iban por el dueño, Tola.

— Yo me dije pa mis adentros: esto tiene que ser confiable porque la Policía no se deja tumbar.

— Se deja tumbar seguido: le meten equipos de comunicación dañaos, botas de segunda, pólvora mojada…

— Y una señora en la fila me comentó que la pirámide era la berriondera, que ella llevó una plata y que a la semana se la multiplicaron.

— Allá debe ser donde Uribe lleva las encuestas.

~~~

— Reconozco Maruja que fui muy bolsona, pero decime ¿adónde más lleva uno los ahorros si en los bancos antes se pierde plata?

— Pues toca invertir en empresas que tengan futuro: Indumil, funerarias, cárceles…

— ¿Cárceles?

— Las cárceles en Colombia tienen un futuro hermoso, Tola… Ahora con esa Ley de las pequeñas causas, al que se robe un cedular o una billetera lo embuten en la cárcel.

— “¿Ley de las pequeñas causas”?… Parece el título de una canción de Mercedes Sosa.

— El ratero que se robe un cedular va pa la guandoca como pepa de guama… Y pa que aprenda, le dicen la condena en minutos.

~~~

— Pero, ¿qué se suple uno con invertir en una cárcel?

— Es a futuro, Tola… Te pongo un ejemplo por ejemplo: un parlamentario uribista invierte en una cárcel sobre planos, entonces cuando caiga en ella puede descoger la celda que le provoque.

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— Puede que tengás razón, Maruja… Está cayendo demasiada gente a la cárcel: o si no vea el coronel Plazas Vega, el del holocausto del Palacio de Justicia.

— Y nada raro que metan también al ex presidente Belisario, por lo mismo.

— Verdá Maruja, ¿Belisario por qué anda tan perdido?

— Desde el Holocausto Belisario se desapareció, pero hay testigos que aseguran que lo vieron salir vivo del gobierno.

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— Bueno Maruja, ya se perdió esa platica que invertí en la bendita pirámide… Prestame entonces pal pasaje y nos vamos pa Villavicencio donde cuentan que un moreno en una camioneta pasa repartiendo plata.

— Váyase con ese manto a misa… La sobrina mía, Maryori, estuvo por allá y pasó la noche en un parque esperando… Y en vez de pasar el tal moreno repartiendo, pasaron varios negritos pidiendo.

~~~

— Hablando de Moreno, muy bonito el detalle del presidente Uribe de recibir en Palacio al alcalde de Bogotá.

— Cuenta Samuel que Uribe está inrreconocible de la queridura… Que no lo insultó ni lo desafió y que antes de despedilo le pidió la firma pa la reeleción.

— Es que Uribe en campaña es una pirámide de simpatía.


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domingo, noviembre 18, 2007

Tola y Maruja


sábado, 17 de noviembre de 2007

— Oites Maruja, ¿vos estás a favor del rey de España o de Chávez?

— Chávez es demasiao buscapleitos, Tola… Desde que llegó a esa Cumbre de Chile comenzó a molestar al rey, a mamale gallo… No le decía Juan Carlos de Borbón sino de bordón.

— Dicen que desde el desayuno Chávez empezó con indiretas.

— Claro… En la fila del bufé todos dejaron que el rey se sirviera de primero y ai mismo brincó Chávez: “¿Y es que él tiene corona?”.

~~~

— Tan empalagoso Hugo.

— Y en la mesa se le sentó al frente al rey y cuando lo vio trinchando la carne le dijo: “Ojo mi rey se corta, que por aquí no se consigue sangre azul y nos toca hacele una trasfusión con tinta de lapicero”.

— Tan cansón Chávez.

— Y enseguida se regó a burlase de la familia real y le dijo al rey: “Oye Juancho ¿esa infanta Elena tiene la cara así o son fallas de mi parabólica?”.

— Tan llenador.

~~~

— Y como el rey es tan alto, Chávez no le decía Alteza sino Altura… No, no, lo enzorró, no lo dejó desayunar tranquilo. Y le decía duro delante de todos: “Oye monarca, fuera de perder el tiempo en estas cumbres tan pendejas ¿a qué más te dedicas?”.

— Muy maleducao Hugo.

~~~

— Y el rey callao… Porque Su Majestá es la decencia en pasta, es una dama… Pero se le notaba la rabiecita, como pensando por dentro: “Indio bembón patirrajao”.

— Muy calmao el rey… Yo lo mando a comer ñola.

— Y el presidente Zapatero le dijo a Chávez: “venga tío, déjalo que le alimente el desayuno…”. Y Chávez le contestó: “Zapatero a tus zapatos”.

— Ese Hugo sí se las coge en el aire… ¡Qué vergajo!

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— Y Chávez le dijo al rey: “Oye, flor del trabajo, ¿qué fue de la vida de José María Asnal, ese fachista?”.

— ¿Qué es fachista?

— Que tiene facha.

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— Ole Maruja, yo de reyes no entiendo mucho y siempre me intriga quién los elige.

— Nadie Tola… Ellos heredan el puesto de los papás, como aquí los López, los Lleras, los Pastrana… De generación en degeneración.

— Más avispaos resultaron Chávez y Uribe, que lo heredan de ellos mismos.

— Por eso es que Uribe se pone sombrero y Chávez se pone boina: es la corona por la que suspiran.

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— Seguime contando de la dedicada de Chávez al rey.

— Entonces con lo de Asnal el rey se puso rojo como un tomate y se paró y se fue. Y Zapatero salió detrás de él porque creyó que el rey iba por la escopeta.

— ¿El rey carga escopeta?

— Pues claro Tola… Su Majestá siempre que sale aprovecha pa cazar. Inclusive el rey llegó muy entusiasmao porque en Madrí le dijeron que en Chile podía cazar mapuches.

— ¿Mapuches?

— Zapatero lo convenció pa que regresara a la mesa y el rey volvió, pero traía el cetro empretinao… Y Chávez dijo duro: “Ey ¿ustedes saben en qué se parecen este rey y el gobernador de Cundinamarca?… Que a los dos les gusta matar animales y ninguno de los dos le da un golpe a la tierra”.

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— Ve Maruja, cambiando de tema, ¿supites la espía de las Far que se filtró en el Ejército?

— Yo la conocí porque hicimos el mismo curso… Dijo que se llamaba Marta Jaramillo y que le podíamos decir Marta Jari… A mí se me volvió muy sospechosa desde una vez que me dijo que le parecían bizcochos los generales.

— Eso es típico de la guerrilla: el mal de vereda…


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lunes, noviembre 12, 2007

Tola Y Maruja

Oites Tola, ¿qué te hicites en la cabeza que te noto raronga?

— Esperá Maruja yo me quito la pañueleta… Mirá.

— Uy Tola ¡Estás calva!… No me digás que estás en quemioterapia.

— Ese berriondo granizo que cayó en Bogotá me tumbó el pelo íntegro. De milagro estoy contando el cuento.

— Tapate querida que te pega el sol y me encandelillás… Pero te sigo notando estraña, como si te faltara algo… ¡Ya sé! La sombrilla… ¿Qué la hicites?

— Ese huracán que hizo en el norte de Bogotá me la voló… Pero ya me avisaron que cayó en Villeta.

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— ¿Qué estará pasando pues Maruja que el clima se enloqueció?

— Está loco Uribe, no se va enloquecer el clima que es menos inteligente.

— Eh, tanto aguacero y tanto trueno y tanto ventarrón tiene que ser culpa del recalentamiento global.

— Qué va Tola, el que está recalentao es mi Dios con tanta maldá en la tierra y nos está castigando con este catombe.

— ¿Qué es lo que quiere decir “catombe”?

— Desastre… Hacé de cuenta el pocalisis de la Biblia, con la diferencia que el pocalisis lo anunció San Juan y el catombe lo predijo Uribe.

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— ¿O sea que es lo mismo pocalisis que catombe?

— Pero el catombe llegará primero… A ver qué ejemplo te pusiera, Tola… Por ejemplo el Metro: hacerlo sería un catombe porque pondría a Bogotá patas arriba dos o tres años, pero no hacerlo sería el pocalisis porque Bogotá seguiría intransitable hasta que San Juan agache el dedo…

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— Qué dicha pa vos Maruja vos con esa inteligencia tan superior, tan uribista.

— Está clarísimo Tola que lo que está pasando en Bogotá con el clima es un mensaje de Dios a la humanidá pues le estamos rindiendo pleitesía a otro dios: el bendito carro.

— ¿Cómo así?

— ¿Qué hizo el granizo? Atacó los carros: les taponó las vías y los inundó y los apacharró… ¿Y qué hizo el huracán? Atacó un concesionario de carros. Tantas concidencias juntas no son gratuitas: hay un mensaje.

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— Vos tan avispada Maruja pa interpretar las cosas del cielo… ¿Nunca te ha provocao ser pastora evangélica?

— A veces… Pero yo no sirvo porque me daría mucha ira que me deban diezmos.

— Entonces a según vos ¿qué le quiere decir mi Dios a Bogotá con esos mensajes climáticos?

— Que dejen de adorar al dios pagano del carro particular y piensen en el Metro colectivo.

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— Ahora entiendo por qué Uribe cambió de parecer y resolvió apoyar el Metro.

— Es que mi Dios se le apareció a Uribe y le dijo: hijo mío, ya le di Metro a mi pueblo elegido…

— ¿Los paisas?

— …De modo que no me salgás con que no hay plata pal Metro pero sí te sobra pa comprar armas… No me creas tan jiquerón hijo mío… Te ordeno: suspende esa guerra y paga el Metro, o de lo contrario Bogotá se sentirá tan abandonada como el campo y se nos volverán guerrilleros los rolos.

— ¿Y qué dijo Uribe?

— Se quedó callao… Primera vez.

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— Pero Maruja, sigo sin entender en qué se parecen el pocalisis y el catombe.

— Muy sencillo Tola: ¿Has oído mentar Los cuatro jinetes del pocalisis? Uribe es uno.

— ¿Y cuáles son los otros tres? ¿También caballistas?

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— Ve Maruja, cambiando de tema, ¿cómo va el reinao de Cartagena?

— Ni güele ni yede… Son carajadas Tola: una reina sin mafioso es como una arepa sin quesito, como una guerrilla sin Tirofijo…

— A propósito de don Tiro, mató dos pájaros de un tiro: al ordenar pruebas de supervivencia de los secuestraos, dio pruebas de supervivencia de él mismo…

Tomado del Espectador